lunes, 7 de noviembre de 2011

El peyote

El peyote crece en conjuntos llamados "manchas", al abrigo de arbustos o plantas con púas que lo protejan de las heladas y de los depredadores. Es un cacto pequeño de color verde grisáceo cuyas raíces en forma de cono se hunden profundamente en la tierra. Su crecimiento es muy lento. Requieren más de15 años para llegar a la madurez. Normalmente tiene un diámetro de 2 a 15 cm.

El peyote puede tener entre 5 y 13 meristemas (gajos). A los que tienen cinco se les conoce como "estrellas". Se supone que son los más buscados debido a sus poderosas concentraciones psicoactivas.


Sus flores, blancas con una aureola rosácea, miden cerca de 2,5 cm. Se recoge antes del tiempo de lluvias que antecede a la floración cortándose al raz del suelo (para que de la raíz brote una nueva cabeza). Cuando se seca, se encoge y adquiere un color gris oscuro, entonces se le conoce como "botón de peyote".

 

Lophophora wiliamsii

 

El peyote (Lophophora wiliamsii), "la planta que hace que los ojos se maravillen", según la describió un autor francés, es una cactácea de origen americano que crece en las regiones desérticas de Norteamérica, sobre todo en la sierra que corre entre Nayarit y San Luis Potosí. De acuerdo a las estimaciones de uno de los primeros cronistas españoles, fray Bernardino de Sahagún, los toltecas y los chichimecas conocían el peyote por lo menos dos milenios antes de la llegada de los europeos al continente americano. El etnólogo Carl Lumholtz estima que en realidad se remonta a más de tres mil años de antigüedad ya que un símbolo utilizado por los tarahumaras en la ceremonia del peyote aparece en tallas rituales que datan de esa fecha preservadas en rocas volcánicas.

Los primeros testimonios escritos sobre este cacto sagrado pertenecen a Sahagún: "Hay otra hierba como tunas de tierra, se llama peyotl, es blanca, se encuentra en el norte del país; los que la comen o beben, ven visiones espantosas o irrisibles: dura esta intoxicación de dos a tras días y después de quita; es común manjar de los chichimecas, pues los mantiene y les da ánimo para pelear y no tener miedo, ni sed, ni hambre y dicen que los guarda de todo peligro."

Ayahusca (preparación)


Quimica

Los chamanes andinos utilizan piedras para machacar trozos de la corteza de los bejucos de Banisteriopsis. Posteriormente las hierven en agua durante varias horas junto con hojas de algunas plantas específicas como la chacruna o amirucapanga (Psychotria viridia) o la chagropanga u oco-yajé (Dyplopteris cabrerana) a las cuales atribuyen la producción de visiones mejores y más luminosas.
El resultado es un brebaje de color marrón que puede ser más líquido o más espeso en función de su concentración. Posteriormente cuelan el agua, y concentran aún más el extracto. El proceso total requiere alrededor de diez horas de trabajo.
La proporción común de ingredientes utilizados, según Therence McKena es de 2.5 partes de Banisteriopsis por 1 parte de Psychotria o de Dyplopteris; lo que a juicio de este mismo autor equivale a unos 500 g de liana y unos 85 gm de hojas frescas por cada dosis activa que se pretenda preparar.

Ayahusca

Origen

Los pintorescos bejucos de Banisteriopsis caapi o Banisteriopsis inebrians son originarios de América. Crecen en el valle del Amazonas, al este de Ecuador y en algunas zonas de Perú, Colombia y Venezuela. Con la corteza de estos bejucos y las hojas de otras plantas propias de la región, como la chacruna, se prepara una importante bebida ceremonial que recibe el nombre de ayahuasca. Durante años ha sido consumida con fines rituales en pueblos indígenas de Brasil, Ecuador y los Andes periuanos.

Existen documentos etnográficos que remontan el conocimiento de la ayahuasca entre los pueblos amazónicos a miles de años atrás. Las diferentes culturas que la usan cuentan con sus respectivos mitos sobre su procedencia, divinidades asociadas y acontecimientos sobre el origen de las mismas tribus.

Estas prácticas permanecieron ocultas al mundo occidental hasta que en 1851 Richard Spruce, un famoso explorador inglés viajó a Perú y tuvo noticias de esta bebida de uso ritual. Sin embargo, no fue sino hasta siete años después que Manuel Villavicencio, un funcionario ecuatoriano, se convirtió en el primer no indígena de que se tenga noticia, en probar los efectos de la ayahuasca tras haber sido invitado a participar en un ritual. Villavicencio contó que vio "los más sobrecogedores paisajes, grandes ciudades, maravillosas torres, bellos parques y otras cosas magníficas".